La demora en el inicio del pregón dejaba entrever que no nos encontrábamos ante un pregón ni un pregonero al uso. La expectación era palpable en un teatro que no paraba de llenarse para una mañana marcada en el calendario.
Tras los acordes de “María en sus Lágrimas”, magníficamente interpretada por la Asociación Músico-Cultural «La Mezquita» de Alboloduy , tomaba la palabra el Fiscal de la Agrupación de Hermandades y Cofradías, David Berenguel Fernández, para dar inicio al acto junto a los protocolarios saludos a la presidencia del mismo y dar paso al presentador del pregonero.
Fue en ese momento cuando Alejandro Valverde Miranda dejaba las primeras pinceladas de su hermano junto a referencias sobre su infancia, cuando el pregonero ya andaba emocionándose en una presentación que salía de los moldes establecidos para convertirse en una sincera muestra de cariño y amor que ambos se profesan.
El abrazo entre Alejandro y Dani vino acompañado de un auténtico himno para todos los cofrades, como lo es “Amarguras”, de Font de Anta. Y con las últimas notas, el minutero ya indicaba que era el momento: justo a las 12:39 horas, cuando tras una sencilla venia transformada en un sincero saludo del pregonero junto al Sr. Obispo, comenzaba el Pregón de Don Daniel Valverde Miranda, sin lugar a dudas, el Pregón.

Comenzaba su pregón inmiscuyéndonos ya en la alegría desbordante del Domingo de Ramos y en cada entresijo de nuestra ciudad. Continuó saludando a las distintas autoridades, familiares y amigos que allí se congregaban, y dedicó un cariñoso recuerdo a los ex pregoneros de los que él recogía el relevo. El inicio nos llevó a su Ugíjar natal y a sus primeras vivencias, un alegato por la juventud cofrade y un merecido reconocimiento a los “cofrades añejos”.

La estructura de su pregón también se salió de los márgenes clásicos: nos llevó en primer lugar por las cofradías del tuétano de nuestra ciudad, enarbolando al Cautivo como dueño y Señor de este feudo del sur. Las cofradías de luto y recogimiento tomaron el testigo de esta primera parte, junto a un alegato-homenaje a la mujer cofrade que despertó el sentido aplauso de los presentes. Finalizaba esta parte hablándonos de los barrios de la ciudad y su simbiosis con sus hermandades.

Con el pregón ya maduro y expectante, sacó Daniel la muleta para deleitarnos con una gran tanda dedicada a su Cristo de la Sentencia. En su declamación no faltó un homenaje a su Banda de Santa Cruz y sus vivencias bajo el Señor, con la melodía de Suspiros de España como marco musical.

Todo venía in crescendo y, en ese momento, se arrancó el pregonero por tarantas junto David Rodríguez a la guitarra, para llevarnos por cada una de nuestras hermandades de manera magistral.

El punto quizás más emocionante fue su sentida oda a la Virgen del Consuelo, recordando a su Hermandad del Silencio y a esa familia de familias. No en vano, tenía en su mano un broche final que levantó al teatro, cerrando una mañana que repicará ya para siempre en la memoria con aquello de: ¡Almería, Almería, Almería!
Finalizaba el acto con la concesión del Escudo de Oro de la Ciudad de Almería al pregonero y una entrega de recuerdos a quienes hicieron posible que el 22 de enero de 2026 quedara ya grabado en el imaginario colectivo de la Ciudad.
Texto: David Berenguel – Fotografías: Jorge Cazorla
