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ILUSTRE HERMANDAD DEL SANTÍSIMO SACRAMENTO Y NUESTRA SEÑORA DE LOS DOLORES

Historia

El documento más antiguo del que se tiene referencia en la Hermandad lo constituyen unas Constituciones (Reglas) aprobadas el 2 de Enero del año 1773 por el Obispo D. Claudio Sanz y Torres, como consecuencia de los decretos de aprobación eclesiásticos del año anterior mediante Bula del R.P. Prior General de la Orden de Servitas Fray Francisco Raymundo Adán, de fecha en Roma en el Convento de San Marcelo de 1 de Abril de 1772.

Se fundó la Hermandad de la Virgen de los Dolores bajo la tutela de la Orden Tercera de los Padres Servitas, para dar culto a una imagen de la Virgen de los Dolores donada por el Beneficiado y Presbítero D. Manuel de Bargas.

La Hermandad ha sufrido los avatares históricos de nuestra ciudad, desde la invasión francesa, la desamortización de los bienes eclesiásticos, las revoluciones e inestabilidades de la segunda mitad del siglo XIX, y los enfrentamientos civiles de la década de los años 30 del siglo XX, que culminaron con la quema de la Iglesia de Santiago Apóstol y de la imagen, y la mayoría de los enseres de Nuestra Señora de los Dolores, exceptuando la diadema, el manto, una saya, un corazón con siete puñales y el Niño Jesús que actualmente la acompaña a sus pies, que se salvaron. En su dilatada vida vuelve a Santiago en 1899, y es nuevamente impulsada con carácter gremial gracias al apoyo del Obispo Fray Bernardo Martínez Noval en 1918. Tras la reapertura de la Iglesia de Santiago vuelve ya definitivamente a su casa en 1961.

Aunque la Hermandad penitencial es fundada en 1772, su primera salida procesional tiene lugar en 1876, siendo la primera procesión de Semana Santa que incluye el Paseo del Príncipe (actual Paseo de Almería) en su itinerario. Hasta entonces todos los cultos de reglas tenían lugar en la Iglesia. San Juan Evangelista acompaña a la Virgen en la procesión desde 1894.

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Titulares

NUESTRA SEÑORA DE LOS DOLORES

Nuestra Señora de los Dolores es una imagen de vestir, obra del escultor villarrealense afincado en Madrid D. José Ortells Ramos, 1887-1961, catedrático de modelado de la Escuela Central de Bellas Artes de Madrid, realizada en el año 1941.

Dicha imagen es copia fidelísima de la destruida en el año 1936, atribuida tradicionalmente al murciano Salzillo, aunque fuentes más fidedignas la atribuyen a la escuela granadina del siglo XVIII dentro del circulo de José de Mora. La imagen fue reproducida por el imaginero en base a fotografías facilitadas por hermanos. Para su reproducción en talla de madera se le envían dos fotografías y varios croquis del manto, saya, corona y una descripción de la imagen que se realiza por carta enviada por D. Antonio Ramón Hernández en nombre de la Ilustre Hermandad del Santísimo Sacramento y Nuestra Señora de los Dolores a don José Ortells el 29 de agosto de 1940:

“Tenía los ojos de vidrio. No tenía cabellera alguna, puesto que el rostrillo de encaje la tapa desde media frente hasta debajo de la barba. El color de su carne era blanca. Las mejillas un poco sonrosadas y las lágrimas de vidrio. Tenga Vd. en cuenta por la posición de la cabeza, que la imagen representa el séptimo dolor”.

Posteriormente mediante carta de D. Joaquín Martínez Sánchez el 12 de septiembre de 1940 le hacen llegar el patrón del corpiño que la imagen vestía para que le sirva de guía de las medidas del candelero. Fue restaurada por el profesor de la Escuela de Bellas Artes de Sevilla, D. Juan Manuel Miñarro en el año 1993. La imagen fue bendecida en su festividad el día 15 de septiembre de 1941.

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SAN JUAN EVANGELISTA

La actual imagen de San Juan Evangelista fue realizada por D. Juan Manuel Miñarro López en 1997, y bendecida el 21 de marzo de 1997.

(Texto extraído de la memoria para la realización de San juan Evangelista por el imaginero Juan Manuel Miñarro)

“…Para la imagen de S. Juan que se me ha propuesto considero que aunque debo partir de la escuela barroca del XVII, con unas características iconográficas bastante definidas, también puedo hacer una concesión a la creatividad. Para ello nada mejor que la utilización de un modelo vivo de determinada fisonomía, que preste aquellas características definitorias y esenciales pero con la personalidad y valor expresivo del retrato escultórico. Desprecio la fisonomía de carácter arquetípico tan utilizada en nuestros días como patrones que se han usado hasta la saciedad, dando lugar a un estereotipo exento de creatividad. Pienso que en la representación de las figuras secundarias de la pasión es este el único camino de aportación. Como contrapartida entiendo que la iconografía de Xto. no permite tantas revisiones, pues el arte nos ha ofrecido, lo que podríamos llamar el retrato oficial de Jesús.

Tras esta consideración relativa a criterios estéticos, pasemos a determinar características físicas y materiales: Se trata de realizar una imagen de vestir de tamaño natural, aproximadamente 1,70 cm. El soporte de todo ello sería la madera de cedro, excepto la peana que sería de pino Flandés. Terminación de talla escultórica en cabeza, manos y piernas hasta las rodillas, el resto se trataría como un maniquí con anatomía simplificada. La policromía al óleo, con la técnica del pulimento brillante, abarcaría toda la terminación escultórica, lo correspondiente al maniquí se pintaría con color plano. Brazos articulados de sistemas de rótulas, realizados en cedro. Peana riostrada de doble tablero y ángulos…”

Hasta 1997 procesionaba la imagen que en 1946 talló el taller de D. Jesús de Perceval y que conserva la Hermandad.

Sede Canónica

Iglesia Santiago Apóstol. Calle de Las Tiendas, 8

Será el obispo Fray Diego Fernández de Villalán, quien mandó construir una iglesia aprovechando un espacio que quedaba ante una pequeña mezquita. Dicha mezquita pasará a convertirse en la Ermita de Santa Lucia durante la Reconquista. Las obras del templo se inician en 1553 y se prolongan hasta 1559.

La iglesia, en su interior, presenta una sola nave. Sus muros se encuentran recorridos por una serie de contrafuertes, a los que se le adosan medias columnas con capiteles corintios, sobre los que se colocan arcos diafragmas apuntados. Un gran arco, de medio punto, con clave decorada con palmeta, deja paso al Altar Mayor. Esta capilla se eleva del resto del edificio por una pequeña grada. Posee cabecera recta y, a ambos lados, se encuentran dos capillas. A los pies se sitúa el coro, con un arco carpanel que se abre a la nave.

De todo el conjunto del templo destaca la Capilla de Santa Lucía, donde reside la imagen de Ntra. Sra. de los Dolores, titular mariana de la Hermandad de la Soledad. Se trata de una pequeña capilla situada entre contrafuertes y cubierta por una bóveda de arista de piedra, con florón en el centro. Lo más destacado es su portada renacentista, compuesta por un arco de medio punto que descansa en pilares de base cuadrada. A ambos lados de la entrada se adosan pilastras jónicas, sobre las que se coloca un entablamento con motivos decorativos y en la cornisa un medallón con el relieve de Santa Lucía.

La portada principal del edificio, que se sitúa en un lateral, por su traza y composición se atribuye a Juan de Orea. Presenta vano adintelado, remarcado por moldura entre pares de medias columnas jónicas sobre pedestales, que soportan un entablamento. El cuerpo superior repite el esquema en torno a un nicho ocupado por un alto relieve de “Santiago Matamoros”. La portada se completa con el escudo del Obispo Fernández de Villalán.

Durante la Guerra Civil el inmueble fue incendiado y arrasado por completo. Se restaurará y abrirá al culto el 30 de diciembre de 1906. Con posterioridad el templo será objeto de nuevas intervenciones, por parte de la Comisión Nacional del Patrimonio, a cargo de María de los Ángeles Rubio Muñoyerro quien sanea y refuerza la techumbre, en 1977, y restaura la piedra en 1979.

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