Explicación del cartel Semana Santa Almería 2023

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El cartel de la Semana Santa de Almería 2023 lleva por título “Eclipse de Villalán», obra de D. Juan Miguel Martín Mena.
La pintura está realizada en técnica mixta sobre papel encolado a tabla. Para ello se ha usado acuarela, acrílico, grafito y bolígrafo. Mide 80cms de ancho por 120 de alto.
Corresponde a una composición rectangular. La compone un núcleo central que se apoya en el eje vertical para desarrollar varios planos que se funden a través de veladuras y transparencias y que sirven de marco al único protagonista de la obra. Nuestro Padre Jesús Cautivo de Medinaceli se impone con su regia silueta ante el espectador acaparando toda la atención de la obra.
Basándose en el símbolo por excelencia de la Ciudad, el sol de Villalán, se crea un claroscuro representando un eclipse. Es el “Eclipse de Villalán”, y es así como el autor ha querido titular esta obra.
El rey de reyes, el Señor de Almería, se antepone a todo lo creado, incluso al propio sol, foco de adoración que a lo largo de la historia se ha repetido todas las culturas del planeta. Así como el sol es de vital importancia para la tierra y para la vida natural, Jesús también es una especie de Sol para la humanidad, para el mundo y para la vida de quien cree en Él. Él ilumina el mundo disipando tinieblas.
Se entremezclan diferentes planos tiñiendo de diferentes tonos de azul este inmenso cielo de Almería que tanto impactó al autor el día que visitó esta ciudad por primera vez.  Piensa que una vez que se ha estado bajo este cielo, por muchos lugares que se conozca, ya ninguno de los que veas será tan azul como este.
Al fondo, el Mediterráneo, eterno amante de esta tierra a la que nunca dejará de besar.
Para completar la descripción gráfica del tesoro paisajístico que disfrutamos los almerienses, el autor se ha permitido la licencia de homenajear aquel cartel de la Semana Santa de 1970, en la que la magnífica fotografía de D. Carlos Pérez Siquier disfrazaba las autóctonas pitas de un verdadero cortejo de nazarenos que precedían a un crucificado roto que se erguía entre la maleza.
Para terminar este recorrido por la obra, deja el elemento más sutil pero el de más simbolismo y carga emocional. Esa gran cruz que abraza y envuelve al Señor no es otra que la propia bandera de esta ciudad, en representación de cada uno de nosotros; de cada uno de sus devotos, de cada uno de sus cofrades, que indistintamente, con hábitos, medallas y escudos diferentes se unen en una misma cruz para celebrar intensamente esta Santa Semana que nos queda por vivir.