Cartel de las Glorias 2024

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Juan Miguel Ojeda Rubí

Esta tarde, en el trascoro de la S.A.I. Catedral, ha quedado presentado el cartel de las Glorias 2024. El mismo es obra del almeriense D. Juan Miguel Ojeda Rubí.

A continuación pasamos a explicar el cartel según la descripción facilitada por el propio autor:

“AL-MARIYYA” (torre de vigía o torre de guaita, desde donde se hace el acecho del posible enemigo) Palabra Almería en árabe”

Acuarela sobre papel “canson” crema

128×81 cms

La obra representa sobre motivos modernistas inspirados en la cartelería de principios de siglo XX, a Nuestra Señora del Mar, Patrona de Almería, Nuestra Señora del Carmen titular de gloria de la Hermandad del Gran Poder (El Zapillo – Almería) y Nuestra Señora del Santo Rosario, titular de gloria de la Hermandad de la Macarena (Almeria).

Corría la mitad del siglo XVIII y principios del siglo XIX, cuando Almería de nuevo alcanza su prosperidad de antaño, debido a su crecimiento minero y de la uva el cual enriqueció a la burguesía. Es también el siglo XIX el siglo de los avances geopolíticos, urbanísticos y de infraestructuras. Fue gracias a las gestiones del conde de Ofalia, desterrado a Almería, que nació de facto nuestra provincia y adquirió por decreto de 1834 personalidad administrativa propia, quedando desvinculada del viejo reino de Granada.

La fisonomía de la ciudad sufrirá un cambio drástico en lo que se ha venido a llamar la evolución de la Ciudad Conventual a ciudad Burguesa. Almería se derrama fuera de sus murallas, que terminan siendo derruidas casi completamente en 1855.

Se urbanizan los amplios perímetros monásticos, huertas, campos reflejados en las partes centrales superiores del cartel, y ramificadas en ramas de tomate, ese que tanto se cultiva en esta tierra y que es un símbolo inequívoco y personal de esta provincia.

Estos lugares recién desamortizados, darían lugar a plazas como la de San Francisco (actual San Pedro).

Se dota a la ciudad de un sistema de alcantarillado y agua potable. Se trazan nuevas calles, se abre la nueva Puerta de Purchena, es encauzada la Rambla de Belén y el eje de la ciudad se desplaza a la Calle Real al novísimo boulevard, de clara inspiración francesa, que tantos otros nombres recibiría antes de convertirse en el actual Paseo de Almería el cual transita la Santísima Virgen de Mar y cuya imagen flanquean dos cariátides que se erigen en la popular casa burguesa de los telamones.

Es por ello que este cartel toma como referencia los grandes carteles del modernismo francés (tales como Alphonse Mucha) convirtiendo a actrices como Sarah Bernat en verdaderas diosas del teatro parisino en sus ilustraciones. Modernismo Frances al que Almería rinde paralelismo además en edificaciones como la antigua estación de ferrocarril erigida en 1893 por el francés Laurent Farge y que culmina su parte central con un finísimo reloj.

En ese reloj nacen mis ideas hacia la ilustración de esta obra, cuando de pequeño y al volver de Granada con mi abuela, buscábamos ese azulejo maravilloso de la Virgen del Mar que se colocó a en unos de los laterales de la estación y que dio a tantas gentes la bienvenida a esta ciudad de Almería.

Bienvenida también la que daba la antigua Puerta de Pechina, por donde los Reyes Católicos entraban a la ciudad la cual confundieron con Purchena, y ahí nació ese sobrenombre, puerta que posteriormente con la caída de la muralla en 1855, creándose esa plaza y edificándose a principios de siglo el la Casa Rapallo Campos o la conocida Casa de las Mariposas, las cuales flanquean la imagen de la Virgen del Mar en una esfera siena tostada y rosa chicle, que recuerda el color de los americanos del querido quiosco Amalia y que a los cofrades nos gusta tanto cuando tenemos que hablar de cosas importantes.

Importantes como el simpecado para los hermanos del Rocío de Almería, que custodian en San Pedro y que supieron desgranar de Fernando Marmolejo uno de sus más finos trabajos, esculpiendo en una malla estrellas y flores de lis que repujadas en plata flanquean los laterales de este cartel.

En la parte inferior del cartel se representan dos advocaciones que para mí son fundamentales; El Rosario y el Carmen. Dos imágenes de gloria que como tal están dentro de una hermandad penitencial que crecen en devoción y arraigo popular, además de que nunca han sido representadas en un cartel que anuncie las glorias, siendo además el año pasado, el XXV aniversario de la hechura de la Virgen del Carmen que tallase Navarro Arteaga para el Zapillo y el Gran Poder.

Y ahora voy con la Madre; esa que lleva siglos custodiando cada hogar de esta ciudad, esa que se representaba hasta hace algunos años con el señorío y la majestad que la Madre de Cristo merece. Esa majestad con la que aparecía en antiguos azulejos y estampas que nuestras abuelas conservan de la Virgen en sus casas. Portando la corona de coronación canónica ofrecida por el pueblo de Almería un 8 de abril de 1951 y realizada por los talleres de Granda, donde se llevaron en donaciones y ofrendas 2,036 kg. de oro; 80,992 gramos de platino; 3 brillantes grandes; 358 brillantes pequeños; 781 rosas; 41 perlas; 36 rubíes; 98 esmeraldas; 216 zafiros; 17 topacios; 12 aguas marinas; 12 amatistas y 190 perlas pesadas.

Portando sus antiguos brazos, el terno regio a juego son su manto más rico que le regalase la Reina Isabel en una de sus visitas, sus joyas, medallas, rosarios, cadenas, cetro de reina y cuantos obsequios eran regalados a la Madre de Dios por los almerienses. Porque que la Virgen haga ostentación de su riqueza no tiene que ver con los tiempos que corran o la humildad, sino con el amor que profesa esta ciudad a su Patrona y con la realeza que la Virgen debe revestir como Madre del creador y corredentora del mundo.